Historia del Llibret

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Trayectoria histórica


El primer Libro de Fiestas del que disponemos, es más bien un pequeño boletín, que data de 1929 y del que hemos de decir que tenía unas dimensiones de 10 x 21.5cm con 18 páginas, de las que las de la izquierda, estaban dedicadas íntegramente a publicaidad y las de la derecha, es decir, las páginas pares, al programa festero propiamente dicho.

Aparecen las fotos del Cristo de la Paz, a todapágina y luego, en el resto del programa, aparecen algunas fotos de diferentes lugares de Sant Joan, aunque no guarden relación entre ellos o tengan algún tipo de importancia en algunos casos. Para acabar, en la contraportada, aparece un pequeño relato en verso, que “llama”, quizá, a la hilaridad, siempre teniendo en cuenta el sentido del humor de la época, claro está. Está claro pues, que hay dos partes claramente diferenciadas: publicidad y programa. No existen partes intermedias, como saludas, rincones culturales, etc. De la primera parte, la publicidad, llama la atención que haya algunos negocios que todavía perviven después de todos estos años.

En cuanto al segundo apartado, podemos hacer notar el carácter religioso. También llama mucho la atención un reparto de limosna en la casa consistorial, aunque esta práctica se seguía realizando en 1967 en las fiestas santjoaneras, según la crónica que hizo D. Manuel Sánchez Buades con motivo de las mismas. Pero lo que nos ha resultado extraño, es precisamente algo que no está y que hoy, no podríamos concebir la celebración de las Fiestas del Cristo sin dicho acto, como es el del desfile de carrozas. En 1929, no había, aunque, según D. Federico Sala nos dice que en 1924 se celebró algo parecido.

Pasamos al año 1930 y hay que decir, que aparte del cambio de formato del programa, es curioso, el que no haya ni un solo anuncio de publicidad. ¿Tal vez la crisis hubiera hecho mella en nuestra sociedad? No lo creemos. Efectivamente, el historiador Egea Bruno, considera que teníamos una economía demasiado autárquica como para que incidiera el crac del 29 en nuestro país. En realidad, pensamos que deben ser otras las causas que determinen esta falta. Tal vez, se nos ocurre, dada la escasa trayectoria de este libro, que pudiera haberse hecho con excesivas prisas y sin tiempo en la búsqueda de esponsors,con lo cual, sería probablemente el propio ayuntamiento el que abonara este libro. En cuanto a la programación festiva, hemos de resaltar que siguen las fiestas teniendo un carácter muy religioso y cada día hay uno o dos actos religiosos. Ahora bien, creemos que lo más importante dentro del programa de aquel año, es la aparición de dos cabalgatas de carrozas: (foto P-30B) una que se celebró el día 13 de septiembre partiendo del caserío de Benimagrell (nótese la implicación que quiere dársele a esta barriada en las fiestas del Cristo, teniendo en cuenta, que en este momento, todavía no hay una carretera nacional que la separe del resto de la población) y que recorrió las principales calles de Sant Joan, acompañada de la banda de música local y la dulzaina.

La segunda, se celebró el día 16 del mes y se le llamó Batalla de Flores. Comenzó a las 17 horas en la plaza de Maissonave y calle Comandante Seva.

Después de este año, no tenemos constancia de la publicación de ningún libro de fiestas hasta 1939, aunque sí sabemos por el libro de D.Federico Sala Seva, “El vivir de un pueblo”, que de 1931 a 1933, salía el Cristo a la puerta de la iglesia, para bendecir a la muchedumbre y que en 1934 y 1935 el Cristo, salió en procesión previa autorización del Gobernador Civil y del Alcalde. Igualmente, el libro de las Reinas y Damas de las Fiestas del Cristo de D. Isidro Buades, tiene entre sus páginas, a la Reina del año 1931, Da Rafaela Orts Ivorra, y la de 1932, a Da Teresa Climent, pero esto, no nos dice si se publicó algún programa de fiestas. Únicamente será a raíz del golpe de Estado de 1936, cuando nuestra villa permanecerá por espacio de tres años sin Fiestas del Cristo.

En 1939,, curiosamente, después de la entrada de las tropas franquistas el 30 de marzo, apenas pocos meses después, se celebrarían unas fiestas que a juzgar por el programa, no tenían mucho que envidiar a las de 1930. Eso sí, el libro, o mejor dicho, el programa, pues eran únicamente cuatro páginas contando portada y contraportada, era realmente austero, pero dan pie para saber que hubo tiempo para crear una comisión de fiestas entre abril y septiembre (apenas cinco meses). Su tamaño, era de 20 x 14 cm El boletín, en sí mismo, no tiene ningún desperdicio y en su portada, el Cristo, está rodeado de alusiones al bando victorioso. Como curiosidad, creemos que se hace necesario advertir que la imagen que apareció en la noche de la alborada y que permaneció durante todas las fiestas en el camarín, provenía prestada del Museo Provincial, ya que la nueva imagen, no llegaría a nuestra iglesia, hasta el Domingo de Ramos de 1940. Ni que decir tiene que las fiestas tenían un mayor ámbito religioso. Otra circunstancia que parece mantenerse, es la cabalgata de carrozas el día 13 que todavía tardará en cambiar de fecha.

Además, en la contraportada, aparece el anuncio, de que se facilitaría comida extraordinaria, en “Auxilio Social” a los niños y pobres de la localidad, algo que como hemos visto, se mantendrá por bastante tiempo.

Aquí, tenemos nuevamente un pequeño salto hasta 1944 con el siguiente programa de fiestas de que disponemos. Prácticamente, no hay ningún cambio, con el anterior y solamente reseñar el cambio de formato que tiene una forma un tanto apaisada de 16 x 22 cm. y que por un lado elimina todas las alusiones franquistas y por otro, introduce el término cívico-religiosas, para denominar a las fiestas, aunque su carácter religioso, continuará siendo el mismo.

Para 1946, tenemos una curiosidad: dos programas para unas fiestas: el primero, casi es una copia de 1944, pero el segundo, es el programa deportivo que se celebrarían los mismos días, y que nos aporta un elemento diferenciador que no veíamos desde 1929: la publicidad.

También vemos que la cabalgata de carrozas, se desplaza al día 15. No quisiéramos perder la oportunidad de comentar un hecho muy curioso porque es la única vez que se ha plasmado algo similar en un libro de fiestas, y es la rendición de cuentas por escrito con todos los asientos contables que tuvieron lugar en 1950 con motivo de estas fiestas. A partir de este momento, vemos como la publicidad se hace cada vez más patente, si bien esta suele ir en unos muy pequeños cuadrados. Decir igualmente, que el formato, se estandariza en un tamaño cercano al A-5 ó cuartilla. 1951, nos trae un nuevo elemento: el saluda de la Comisión de fiestas, además de trasladar la cabalgata de carrozas definitivamente al día 16, tal y como la conocemos en la actualidad.

Es a partir de 1954, cuando el libro de fiestas tiene un cambio realmente reseñable: en primer lugar, hay una presentación por parte de la Comisión de Fiestas, pero además, se transmite un saludo del presidente de la Comisión y se incluye igualmente un Pregón Oficial de Fiestas, un pregón y fotos de autoridades. Esto, se mantiene con un único cambio reseñable: el de la portada, que en 1956, cambia los motivos festivos, por el escudo de nuestra villa.

Es en 1957, cuando podemos hablar de un elemento emergente: artículos escritos, poesías o loas a personas, a nuestra villa, etc. Uno por lo visto, realizado por el alcalde y el otro por D. Manuel Sánchez Buades, además de un pequeño poema que tiene como fondo nuestra villa. El resto del programa, es similar en todos los aspectos. Estos elementos, son los que en adelante van a configurar las verdaderas diferencias en cuanto al contenido del libreto de fiestas.

Es en el comienzo de la década de los años sesenta, cuando cambia el formato y se hace de un tamaño doble, es decir, aproximadamente de A-4. Con ello, el libro, gana en manejabilidad, además de tener unas dimensiones más acordes con las de un programa de fiestas. Era como si nuestro libro, hubiera llegado a la mayoría de edad. Por otro lado, se incluirán en ese año seis artículos que podríamos clasificarlos dentro del ámbito cultural. Pero además de todo esto, hay otro elemento que sumar únicamente ese año, como es el pregón de fiestas del Barrio Nuevo en los días 23 y 24 de septiembre. Junto a esto, hay un cambio muy notable en la tipografía y el tamaño de la fuente escrita, de forma que se agranda y adquiere formas diferentes. En esta “Década Prodigiosa”, la salida del pozo económico parece vislumbrarse y ello, se refleja en todos los ámbitos de la vida y éste, es uno más. Destacamos de esta época la portada de 1963 con una foto del Cristo casi a toda página y por otro lado, cabe destacar a nivel de la maquetación, que el programa festero, comparte espacio en las páginas, con publicidad.

Desde este momento, pocas diferencias o hechos reseñables, podemos argumentar al libro de fiestas. Únicamente, en 1968, aparece junto a la bandera de España, una foto del dictador Franco y a partir de este momento, no dejará de hacerlo hasta su muerte. Éste, es un hecho curioso. No el aparecer en estos momentos, sino el que prácticamente, no aparece por ningún lado en ningún libreto festero, a excepción de los primeros años de subir al poder.Así, lo que desde hace muchos años, nos parece algo normal el que aparezca el Jefe del Estado (el Rey) en el programa de fiestas, en los ’50 y ’60, no debía serlo, pues únicamente aparecían el Gobernador Civil, el Presidente de la Diputación y el Alcalde de Alicante. También, comienzan a aparecer tímidamente algún poemilla o cancioncilla en valenciano, pero sin más pretensiones (no estaba nuestra lengua muy bien vista, pues era un elemento de disgregación nacional). En cuanto a los artículos o a la parte cultural del boletín, la mayor parte de ellos, son loas a nuestra villa para ensalzarla en su historia, algo muy propio de los cronicones del siglo XVIII.

A partir de 1970, aunque todo parece seguir igual, algo parece que se está moviendo en nuestra sociedad. Prueba de ello, es un artículo de Joaquin Gonzalez Caturla de 1972 sobre nuestra lengua, en el que reflexiona sobre los porqués de la pérdida de lo que debe ser una de nuestras mayores señas de identidad: la lengua. De cualquier forma, éste, no será el único artículo en lengua vernácula, aunque aún en nuestros días, la lengua vehicular, siga siendo el castellano.

Por otro lado, será a comienzos de esta década, cuando comienza a aparecer entre las fotos de autoridades, el príncipe D. Juan Carlos ¿quizá se veía la luz al final del túnel? Lo cierto, es que a falta del libro de 1976 (en las fiestas de 1975, Franco todavía no había muerto), el boletín del 1978 (primero del que disponemos después del óbito de Franco, no produce grandes cambios reseñables. La tónica es prácticamente la misma de principios de la década. Sí que nos llama la atención el del año 1978, en el que se dice en el libro que la comisión de ese año, es accidental, por no haber nadie que quiera llevar a puerto las fiestas de aquel año.

El año 1981, nos trae un hecho luctuoso que conmovió profundamente a la sociedad santjoanera, tanto a la rural, como a la administrativa, como a la cultural: a finales de agosto de aquel año, moría D. Manuel Sanchez Buades, el cronista oficial de nuestra villa y a la sazón, presidente de la Sociedad de Riegos del Canal de la Huerta. El incombustible. La persona de la que tirar mano para realizar algún acto de corte cultural o político, etc. Nuestro corresponsal en el periódico Información, por el que hoy, sabemos muchas cosas, porque las dejó por escrito para generaciones posteriores. Sirvan estas palabras, como un pequeño homenaje a la figura de un hombre, que en palabras de su sucesor como cronista, en el libro de 1982, lo definía como una persona con tres amores además de su familia: San Juan, la huerta y sus gentes.

Este año comienzan a ponerse las fotos del Cristo y los Reyes, en color. Son solamente dos fotos, pero que rompe con la monotonía monócroma.

A partir de este año, aparece la gran revolución o el gran cambio. No en el libro, pero sí en las fiestas: hacen su aparición las Peñas que salvaron de la monotonía a los cuatro días grandes de septiembre y que en palabras de D. Joaquín Sevila Bosch, evitaron que se estancaran en la Alborada, Procesión, vaca y Desfile de Carrozas. De cualquier forma, desde ahora, habrá que contar también dentro del libro, con un apartado para estas peñas, donde junto a la foto de grupo, se invita al pueblo a participar en las fiestas mayores.

En esta década, las colaboraciones, cada vez, son mayores, aunque también es cierto, que siempre son las mismas: D. Isidro Buades, D. José León y D. Federico Sala, además de algunas personas que se asoman esporádicamente.

A finales de los ’80, la impresión del libro, comienza a tener cada vez más páginas en color, comenzando por las Reinas y Damas, para continuar con algunos anunciantes.

Será en 1990, cuando comienza a plasmarse en el libro, a golpe de foto, todo un año de actos festeros, aunque solo sea un intento sin continuidad, Las colaboraciones, continúan siendo numerosas, pero se echa en falta trabajos de un poco más de extensión e importancia.

Es a partir del 1993, cuando el formato en color va ganando páginas y las imágenes de todo un año, van tomando cuerpo en el interior, así como colaboraciones por parte de particulares y asociaciones. Fuera de esto solamente cabe destacar el grosor, cada vez mayor del libro, frente a lo que recordamos como cuatro páginas de tamaño aproximado de una cuartilla, incluidas las tapas, de 1929.

El programa de fiestas de 2001, además de ser uno de los más gruesos, de su historia, nos trajo una novedad bastante controvertida: la vaquilla dejó de existir en nuestro pueblo. Antaño, se soltaba en la calle, pero al parecer, la juventud, se subía a las rejas de las ventanas para eludir al animal, cosa que según parece, no gustaba a los propietarios de las casas, que embadurnaban los hierros de dichas rejas, con jabón, para que no pudieran cogerse a ellas y trepar. Esto, unido a diversos accidentes, hizo que se decidiera a llevarla a un recinto acotado la plaza de toros, pero al parecer, había varias denuncias pues pasaban niños con personas mayores y luego si tenían algún percance, había denuncia, con lo que la comisión, pensó que no compensaba traerla.

Llegamos al año 2008 y es en este año, donde se produce un punto y aparte. Si hasta ahora los libro venían siendo similares, desde mediados de los años ’70, fue en dicho año, donde las tapas, fueron duras con una sobrecubierta, siendo el interior, de un formato también diferente al que se venía haciendo. Realmente, en 2008, la comisión, nos sorprendió muy gratamente y en 2009 continuando con su buen hacer, vuelven de nuevo a las andadas con un libro, que comenzando con la portada, ya es diferente, porque utiliza una foto de gran resolución y realismo, alejada, tanto de los dibujos icónicos de siempre (el Cristo, el Escudo, dibujo festivo, etc), como de la calidad en sí misma. No utiliza tapas duras, pues como ya dijimos anteriormente, el libro es un reflejo del momento histórico y éste, por fuerza, debe serlo en cuanto a austeridad se refiere, pues nos hallábamos en los principios de una gran crisis y que pese a estar empezando, se notaban ya los recortes en todos los ámbitos de la vida, y evidentemente, el festivo, no podía ser una excepción. Aquí, en estos momentos, sí que se nota la recesión, a diferencia del '29, ya que en estos momentos, nuestra economía está más globalizada y tiene una mayor dependencia de los mercados económicos internacionales que a principios de siglo XX. No obstante, la calidad, como los contenidos, sorprenden muy gratamente a quien lo ve. La portada, es una fotografía muy sencilla, pero que sin embargo, lo anuncia todo: la parte inferior de la banda de reina de las fiestas, con las borlas. Una foto sencilla, pero elocuente.

En años sucesivos, pocos van a ser los cambios que se produzcan en el llibret de fiestas. Las mayores novedades, vendrán de la mano de 2011, en que el libro estuvo dedicado a una dama de las fiestas: Mireia Romá Blasco, fallecida a consecuencia de la violencia de género y es por ello, por lo que el interior tiene un carácter oscuro, así como las tapas, que tienen un montaje igualmente oscuro y un sillón vacío que delata lo evidente.

Por lo que se refiere a 2012, la portada adquiere un tinte más simplista, con las palabras de “Sant Joan en festes”, con el interior de las letras, rellenadas de tres instantáneas diferentes. Además, la gran novedad que refleja esta portada, es un código QR que aparece en la parte baja de la tapa. Un hecho muy notable en este año, es la parte dedicada a las aportaciones culturales, que contiene más de sesenta páginas, lo cual, es un hecho realmente relevante, pues suele ser una parte, más bien testimonial, sin más pretensiones.

De hecho, en 2013, este apartado bajará a 22 páginas teniendo un grosor, dicho libro, similar al del año anterior. Por lo que se refiere a las tapas, vuelve a ser una foto, esta vez del día de la entrada de la procesión del día del Cristo.